Mientras avanzan los pensamientos envueltos de recuerdos, yo sigo escuchando cómo grita tu voz. Me apago, y te dejo fluir. Confías en mí, y sabes que no voy a fallarte. Y eso me hace quererte un poquito más. Pero me sigue matando verte llorar, derramar lágrimas por aquellas que no saben tanto de ti, que no te conocen de la misma forma o que no ansían cada centímetro de tu cuerpo de la manera en que yo lo hago. Pero no insisto, porque soy yo aquella persona que es capaz de consolarte oyendo cómo lloras por otras, y supongo que al menos eso consolida mi proyecto de ser un poquito más especial...
No hay comentarios:
Publicar un comentario