Vienes y desapareces. Al tiempo, cuando tienes ganas de una nueva
persona vuelves. Aceleras, 140km/h. Aparentemente tienes las ideas
claras. No quieres que te hagan daño de nuevo, y por eso vienes a mí.
Sabes que yo no soy como ella, y que conmigo puedes seguir tu juego.
Pero a mi no me dices nada. Sigues adelante como un campeón. 150km/h. Yo
te creo, pero realmente sigo a ciegas. No lo dudo, confío en ti como si
nada hubiera pasado. Te digo que necesito ir a mi ritmo. Continúas con
tu idea de hacerme daño, pero yo de ingenua no lo veo. Todos me dicen
que no me fíe de ti. Yo no hago caso, te creo. 160km/h. No se nada de ti
en cierto tiempo, y cuando por fin hablas conmigo, me dices que eres
muy celoso. Pero que tú tienes muchas amigas, y ex, sobre todo muchas
ex…. ¿Acaso yo no puedo tener amigos y tú todas las que quieres?...
Adelante, que conmigo ya no funciona eso. De verdad ya no te creo, y ya
no puedo confiar en ti. 170km/h… ¡Vamos!, sigue comiéndote tan rápido la
vida, que cuando te encuentres la persona de la que de verdad te
enamores, no te querrá. Y te pegarás la hostia de tu vida a 200km/h y
cuesta abajo. Como TÚ has hecho que me la pegue yo.
Pero tranquilo, que me recuperaré. Y al contrario de lo que dice el refrán, no habrá tercera, porque de eso ya estoy segura.
Sigue tu camino, que yo seguiré el mío y me aseguraré de que no sigas detrás de mí. Como yo he hecho durante mucho tiempo. ;).
No hay comentarios:
Publicar un comentario