Gracias♥
martes, 18 de septiembre de 2012
Todos nos hacemos auto-promesas que esperamos poder cumplir al pie de la letra, pero a quien queremos engañar, el 98% de las veces NUNCA las cumplimos.
Siempre nos hacemos promesas que incluso a veces, en el instante en el que estamos prometiendolo, nos damos cuenta de que no lo vamos a cumplir, pero igulamente lo hacemos, por si acaso. Yo por ejemplo, la gran mayoría de las promesas que me echo a mi misma(por no decir todas) nunca las he cumplido. Prometí no confiar en nadie nunca más, y no lo cumplí. Aun que ahora me alegro de no haber cumplido esas promesa, si no ahora no tendría estos amigos que sí que merecen la pena. Después prometí no enamorarme nunca, algo que todos prometemos alguna vez, y casi nada más decir la promesa me enamore por primera vez y mi princesa me salió rana. Luego, prometí no volver a enamorarme, y para llevar más allá el reto de la promesa, prometí no volver a depender de ninguna persona. Que ilusos somos a veces los humanos, basta que digas nunca, para hacer justo lo contrario. Somos así, reconozcámoslo, nos encanta llevarnos la contraría a nosotros mismos, parece que es algo que nos encanta. Como es obvio, rompí la promesa y se podría decir que ahora dependo de otra persona, pero no exactamente en el sentido literal de la palabra, no.
Tampoco es que sepa explicarlo, es algo así como que cuando esa persona no esta a tú lado, no porque hayáis discutido ni nada por el estilo, si no, por el simple echo de que ese día no vais a veros y punto. Siente un vacío en ti, como si una pieza dentro de ti fallara he hiciera que te cambiara el humor y te sintieras desanimada y triste, pero que cuando estas con esa persona es todo lo contrario. A algo así me refiero cuando digo depender de una persona, al menos en mi caso. Es algo que no buscas sentir y lo intentas evitar a toda costa pero antes de que te des cuenta ya ha ocurrido. Eso es lo que pasa por romper promesas propias
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